Ketamina: Descubriendo un poderoso aliado en la batalla contra la depresión

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La Ketamina es un podroso aliado en el tratamiento de el trastorno depresivo mayor (TDM) que afecta a una de cada 10 personas en México y se sitúa entre las principales causas de discapacidad a nivel mundial. Sin embargo, los tratamientos actuales tienen limitaciones, ya que solo abordan algunos de los factores relacionados con esta enfermedad y los efectos en la depresión suelen tardar en notarse. Esto representa un desafío significativo para reducir la discapacidad asociada y dificulta una respuesta rápida frente a pensamientos suicidas..

Ketamina en la actualidad

En los últimos tiempos, se ha descubierto que la ketamina, un anestésico, posee propiedades antidepresivas al interactuar con el sistema de neurotransmisión glutamatérgica, algo que ningún otro tratamiento logra hacer. Lo sorprendente es que esta sustancia puede aliviar los síntomas depresivos en cuestión de horas, siendo una opción válida para aquellos pacientes que no responden a los tratamientos disponibles actualmente. 

Tratamientos comunes para la depresión

Para tratar el trastorno depresivo mayor (TDM), se utilizan diferentes opciones, como terapias con medicamentos, psicoterapia y otros tipos de terapias. En la actualidad, todos los antidepresivos comparten la característica de actuar directa o indirectamente en los sistemas de neurotransmisión monoaminérgica, que incluyen la noradrenalina, serotonina y dopamina. Sin embargo, ninguno de ellos afecta a otros sistemas de neurotransmisión relacionados con la fisiopatología de la depresión.

¿Cómo es utilizada la Ketamina?

La ketamina es un tipo de anestésico que se ha utilizado desde los años setenta. Está compuesto por dos formas llamadas enantiómeros (S- y R-ketamina) y tiene propiedades sedantes y analgésicas. Actúa bloqueando los receptores de glutamato llamados N-metil-D-aspartato (NMDAR). En los últimos veinte años, se ha descubierto que la ketamina, en dosis mucho más bajas que las utilizadas como anestésico, tiene efectos antidepresivos sorprendentes. Los síntomas depresivos mejoran notablemente en cuestión de horas.

Este año, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos aprobó el uso de un medicamento derivado de la ketamina llamado esketamina, que se administra por vía intranasal con el nombre comercial de Spravato® y es fabricado por Janssen (Johnson & Johnson). Ha pasado por múltiples ensayos clínicos que han demostrado su eficacia y seguridad. En esta revisión, discutiremos los mecanismos de acción antidepresiva de la ketamina y sus derivados, así como las preguntas que aún no se han respondido, y también abordaremos las implicaciones éticas, precauciones y preocupaciones relacionadas con su uso en esta población.

Tratamientos actuales de la depresión y sus limitaciones

En la actualidad, el tratamiento para el trastorno depresivo mayor (TDM) incluye diferentes enfoques, como la terapia con medicamentos, la psicoterapia y otras formas de terapias no farmacológicas, como la terapia electroconvulsiva y la estimulación magnética. En el ámbito de los tratamientos con medicamentos, los antidepresivos orales son ampliamente utilizados y se recomiendan para casos de depresión moderada a grave, ya sea como monoterapia o en combinación con otras estrategias terapéuticas. Todos los antidepresivos disponibles en la actualidad actúan en los sistemas de neurotransmisión monoaminérgica, que incluyen la noradrenalina, serotonina y dopamina. Sin embargo, dado que la depresión es una enfermedad compleja con múltiples factores, todavía queda mucho por explorar en términos de posibles objetivos terapéuticos. El sistema de glutamato y GABA, por ejemplo, está relacionado con el desarrollo de la depresión, por lo que es relevante considerar fármacos que actúen en este nivel. Aproximadamente dos tercios de los pacientes con TDM responderán adecuadamente a los antidepresivos orales disponibles en la actualidad, pero hay un tercio que no experimentará mejoría (depresión resistente al tratamiento).

 

En cuanto a los tratamientos no farmacológicos, la psicoterapia es una opción importante, especialmente la terapia cognitivo-conductual, interpersonal y de activación conductual, que se consideran tratamientos de primera línea. Estas terapias pueden combinarse con la farmacoterapia para obtener mejores resultados. Otros tratamientos no farmacológicos se centran en terapias de neuroestimulación, como la estimulación magnética transcraneal repetitiva, la estimulación magnética profunda y la terapia electroconvulsiva, que se consideran alternativas efectivas y viables en casos específicos.

 

Ningún tratamiento disponible en la actualidad produce resultados antidepresivos de forma inmediata. Los antidepresivos orales suelen requerir entre 2 y 6 semanas para mostrar efectos terapéuticos. Una de las principales limitaciones de este retraso es la incapacidad para brindar una respuesta rápida en situaciones urgentes, como la aparición de ideación suicida. Además, la farmacoterapia antidepresiva actual, al igual que cualquier medicamento, puede provocar efectos secundarios en algunos pacientes, siendo los más comunes los relacionados con el sistema gastrointestinal, sedación o mareos, y disminución del deseo sexual.

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